15/12/2009

Cuento de Navidad

Dicen que existió un hombre muy poderoso, dueño y señor de medio mundo, que antes de morir reveló el secreto de su riqueza al servidor que le atendía, diciéndole: "Has sido un empleado ejemplar, fiel, honesto, y no puedo morir sin agradecerte que me hayas devuelto, puntualmente, todo el dinero que te pagué como salario, comprando en mis tiendas, suscribiendo en mi banco la hipoteca de tu casa, disfrutando de las películas en mis cines, viajando en los automóviles que fabriqué, comprandome la ropa que te abriga y la comida que te alimenta; en definitiva, darte las gracias por consumir todos aquellos bienes y servicios que fuí capaz de idear y de hacerte ver que eran imprescindilbes para llevar una vida digna, plena y feliz. Pero debes saber, fundamentalmente, que mi riqueza y mi poder radican en tu humildad, en tu ingenuidad y en tu perpetua sumisión; tú eres mi valor primordial, mi poder y la mejor herencia para mi estirpe, tú decides el futuro".

14/07/2008

# 020


Cuando el promotor de este periódico nos convocó, para ofrecernos su puesta en marcha a Alfredo —un periodista recién licenciado— y a este maduro malabarista que les escribe, aceptamos el reto instantáneamente sin hablar siquiera de cuanto dinero íbamos a cobrar o cuantas horas íbamos a trabajar.
Para mi era un viejo sueño acariciado desde siempre y entregué todo el esfuerzo, saqué tiempo debajo de la almohada y puse a su disposición toda mi tecnología y creatividad.
Como un adolescente con iPhone recién estrenado, me puse a la tarea de elaborar un diseño sencillo y elegante en el que resaltara fundamentalmente la información, los contenidos y —evidentemente— la fotografía, mi auténtica pasión, a la que también dediqué gran parte de tiempo robándoselo a otros trabajos, a la familia y a mi persona.
El proyecto sigue adelante, pero mi trabajo en el mismo ha dejado de tener valor. La maquinaria está en marcha, engrasada, y todo seguirá funcionando con perfecta monotonía.
Yo quería hacer un periódico desde la gente, un periódico con una visión humana y cercana a los ciudadanos, desde la generosidad y la inteligencia.
Pero esa perspectiva no tiene valor en los tiempos que corren, tiempos de periodistas parapetados detrás del teléfono, encerrados en los despachos, tiempos de hartazgo político, de intereses económicos sobrevalorados. Este tiempo no es el mío.
Hay mucha gente, mucha barriada en esta ciudad con la importancia necesaria, con vidas que son un hervidero, con asuntos muy importantes —nada hay más importante que los asuntos propios—, el mundo entero está en ellos con todos los titulares puestos.
Seguiré buscando, seguiré soñando y luchando, porque hay mucha mirada torva, mucha comodidad y egoísmo, codicia desbordada, malas artes por un tubo y mucho recién llegado… que el que nace lechón muere cochino.

09/06/2008

# 019


Perdonen que todavía crea en los sueños, que piense que para cambiar el futuro hay que currarse el presente.
La semana pasada hemos vivido la Feria del Libro y a pesar de considerarme una persona amante de la cultura, trabajador de la cultura, debo reconocer que hace ya muchos años que sólo compro los libros estrictamente necesarios para mi trabajo, y por una razón física, porque no me caben en el espacio en que me desenvuelvo.
Como consecuencia cada día añoro más el placer de la lectura, el placer del tiempo, porque leer es consumirlo en descubrir otros mundos, otras emociones de la mano sensible del autor de turno.
Considerando estas cuestiones deambulo por la feria con la sensación de que aquello se queda chico. Que ya no es sólo la excusa del libro y la lectura las que justifican su existencia sino que hay suficientes argumentos para apostar fuerte por otra cosa.
En este hoy tecnológico los contenidos literarios se transmutan y se expanden bajo formas inesperadas. Igual que las artes se mezclan y el mestizaje inunda la música, los soportes, los contenedores y las estrategias de promoción también evolucionan, como han de hacerlo estas románticas ferias.
Es preciso revisar, preguntarse por el sentido de lo que hacemos, el por qué de su nacimiento y por su sentido actual. Y es evidente que a estas alturas la gente no va a la feria a comprar libros, que también, sino que sale a encontrarse con el ambiente acogedor de la cultura, con "su gente".
Y se queda pequeña —entre otras razones conceptuales— porque el escenario para la música crece y crece hasta ocupar gran parte del parque. Con su crecimiento y con el de la terraza del bar, casi no queda espacio para los espectadores de los conciertos. Todo un símbolo, porque —seamos sinceros— la mayoría vamos a tomarnos una cervecita y a escuchar el concierto de turno, de paso igual cae un libro.
Así las cosas, me pregunto si no sería oportuno también una feria de la música, dado el gran número de personas de la ciudad que viven de ella o la practican. Piénsese, no sólo en grupos musicales pop, rock, flamenco y otros géneros, tenemos además coros, escolanías, todo un mundo relacionado con el conservatorio, tiendas de instrumentos, equipos de sonido, etc, que con toda seguridad superan ampliamente al gremio de los libreros. Sumemos toda la gente y empresas relacionadas con la cultura, las artes plásticas, el diseño, el cine, el teatro, etc, y las cifras se disparan.
Se necesita, por tanto, muy poca materia gris para deducir que se hace necesario aglutinar toda esa oferta en un sólo evento, en una gran Feria de la Cultura y extenderla hasta la futura vecina plaza de Maximiliano Macías del Hernán Cortés. Habremos creado un evento cultural de primer orden como antesala del Festival de Mérida.
¿Se atreven?

02/06/2008

# 018


Pasaron las graduaciones del curso 20007-2008. Ya saben, otra moda que se nos cuela entre las piernas. Yo estuve en la de mi hija menor, con lo que a estas alturas me he tragado cuatro graduaciones, dos de eso y dos de bachiller.
El protocolo y los escenarios varían muy poco, casi nada, cada año, en cada centro. En éste —mientras los jóvenes se fustigaban con el látigo de los recuerdos de las horas, los viajes y las fiestas vividas, en forma de audiovisual — descubrí que lo que en esos momentos sucedía era —o podría ser— una clara referencia del nivel de desarrollo alcanzado por nuestra comunidad, en los 25 años recientes, respecto al resto de las autonomías, de Europa y del mundo.
¿Pretenciosa apreciación?, probablemente, pero sucede a veces que grandes descubrimientos nacen de observaciones que parecen intrascendentes, nimias a los ojos de cualquiera.
En resumidas cuentas, a pesar del liderazgo en el número de ordenadores por aula, a pesar del Linex, la realización audiovisual de la ceremonia de graduación se limitó a emular la cadencia de un pase de diapositivas convencional con unas gotas de musiquita. Nuestros hijos recién graduados, los hijos del desarrollismo autonómico, sencillamente han cambiado el rudimentario proyector de diapositivas que sus padres emplearon, por el digital.
Me gustaría asistir —si las celebran— a esta misma ceremonia en un centro de enseñanza catalán. Estoy seguro que en las promociones recién graduadas habrá un alto índice de jóvenes que —con 17 añitos— tienen la preparación suficiente para realizar dicho audiovisual de manera casi profesional, empleando un variado repertorio de software y hardware y con una creatividad destacada.
En estos tiempos las claves del desarrollo cultural y social, el alfabetismo, pasan por el grado de evolución de la cultura audiovisual de los ciudadanos. La lectura y la escritura eran las referencias que antiguamente empleaban los gobiernos, y de las cifras resultantes huían como de la peste.
Ahora los gobernantes desconocen la vara de medir, ahora el poder radica en la capacidad para estimular al consumo y los bajos instintos de la audiencia mediática. Las grandes corporaciones audiovisuales están imponiendo, de manera global, un feroz analfabetismo.
Cuando los políticos decidan quitarse —quizás demasiado tarde— la máscara impuesta por el mercado y midan el progreso por los valores que realmente lo definen, se encontrarán con que el analfabetismo ha alcanzado cotas descomunales en todo el viejo planeta.
La necesaria alfabetización audiovisual no es poner canales de televisión por todas partes, significa lo que siempre ha significado, facilitar a la gente el camino para alcanzar un pensamiento crítico, cambiar —sencillamente— la posición de los bancos del parque para dialogar mirándonos a los ojos y hablándonos de frente.

05/11/2007

# 015. Lo cortés y lo valiente


Se precipitan las discusiones y los acontecimientos sobre la conveniencia o no de adoptar determinadas decisiones de importancia vital para el futuro de la ciudad. Ahora toca preguntarse y negociar por el destino del extenso solar de lo que fue el ‘cuartel de los soldaos’.
A unos y a otros se les llena la boca hablando de cultura, y parece que de repente esta ciudad no pueda vivir sin pensar en ella, sin ser más capital cultural que ninguna, percibiéndose también una imperiosa necesidad de fomentar el turismo como la esperanza económica de la capital de Extremadura, cuestión que requeriría un debate aparte.
Pero este interés cultural repentino nos delata. Y nos delata porque los argumentos sobre la materia prima que manejamos para crear esos forzados museos con los que nos llenamos la boca cultural, es de segunda categoría, no apta para museos con el atractivo necesario para atraer a un público medianamente culto, a un turismo de calidad, que es a lo que Mérida debería aspirar.
El interés del turista radica en lo que somos y en lo que tenemos, no precisamente en lo que montemos artificialmente para atraerlo; ese turismo interesado en el reclamo falso, en el cartón piedra, es el de la calderilla, el que quema todo aquello por dónde pasa.
El interés fundamental del visitante de Mérida reside en el yacimiento arqueológico, que es, precisamente, lo que nos distingue en el mercado turístico internacional. Si realmente queremos atraer visitantes, hay que seguir potenciando esa cuestión diferencial, especializando nuestra oferta, concentrando esfuerzos y no perdiendo energías y dinero en desarrollar otras vías de dudosa eficacia y calidad cultural. Todo lo que no sirve para nosotros tampoco sirve para el visitante. ¿Qué interés ha supuesto para los ciudadanos la colección prehistórica o el museo del ferrocarril? ¿Qué interés tiene la figura de Ávalos en el mundo del arte? ¿No sería más lógico, más proporcionado, convertir la vivienda-taller de Rafael Ortega —que la Junta de Extremadura le regaló— en Casa-Museo?
Sumemos al reclamo del yacimiento arqueológico, el poder de atracción del Festival de Teatro Clásico y tendremos un paquete cultural y turístico irresistible.
Pero estas dos joyas es necesario pulirlas y adecentarlas para que luzcan en todo su esplendor y convertirlas en el principal discurso para vender la ciudad en el exterior.
La construcción del Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) supuso un revulsivo para dar a conocer Mérida en todo el mundo y fue una iniciativa pionera de lo que actualmente es una estrategia habitual de muchas ciudades: proyectar grandes edificios que asumen el papel de reclamos publicitarios, véase: Bilbao-Museo
Guggenheim, Barcelona-Torre Agbar, etc.
Pero el MNAR, con ser un contenedor excepcional y único para la colección romana, tiene una capacidad expositiva concreta y a veces inapropiada para determinados materiales “pobres”, museísticamente hablando, y para determinados proyectos que se apartan de su cometido.
Con estos antecedentes, y con un solar como el Hernán Cortés, es posible adivinar propuestas que tendrían cabida en dicho espacio. Ésta es la mía:
1. Levantar un edificio singular en el solar del antiguo cuartel, que por su ambición y su calidad arquitectónica dialogue de tú a tú con el MNAR, con el futuro Museo de Arte Visigodo, y con los propios monumentos.
2. Crear para dicho edificio:
-El Museo Arqueológico de Mérida, desde el que elaborar un discurso expositivo que muestre la vida y riqueza de un yacimiento — que muy pronto cumplirá cien años— en permanente actividad, un yacimiento que participa y modifica la vida cotidiana de los propios habitantes.
-El Museo y Centro de Interpretación del Festival de Teatro Clásico, para mostrar durante todo el año el goce que significa disfrutar, en las noches de verano, de un Teatro Romano funcionando a tope, como hace más de dos mil años, y de cómo se repite dicha experiencia contemporánea desde hace setenta y cinco.
-Una gran sala de exposiciones temporales —no existe ninguna en la ciudad que pueda recibir dicho apelativo—, con una programación propia y con el nivel necesario para participar en los circuitos expositivos nacionales, tanto importando como exportando proyectos.
3. Alojar en el edificio las sedes de las dos instituciones que están íntimamente ligadas al yacimiento —ambas ubicadas actualmente en edificios inapropiados—: el Consorcio de la Ciudad Monumental, como gestor, conservador y revalorizador del yacimiento, y el Festival de Teatro Clásico, como pieza fundamental en la difusión del mismo, de la ciudad y de Extremadura.
Un centro, en definitiva, para el encuentro entre ciudadanos, de fuera y de dentro, lleno de vida cultural y desde el que difundir —promoviendo y asumiendo— productos culturales, proyectos expositivos, reuniones científicas, eventos artísticos, etc.
Si logramos pensar sin complejos, sin prejuicios, conseguiremos equilibrar e integrar lo cultural con lo comercial, porque el empuje que pueda poseer un buen centro comercial ubicado en el mismo área, sólo hará reforzar la majestuosidad del vecino espacio cultural (cosa que no sucedería de existir un surtido de museínos insignificantes), convirtiéndose todo el espacio en una zona para la confluencia entre habitantes y visitantes, unos procedentes de la zona comercial ya existente —Santa Eulalia, aledaños y Rambla— y los otros que vendrían de la zona arqueológica próxima —Teatro, Anfiteatro y MNAR—, ambos focos fundamentales de la vida emeritense.
Pero, sobre todo, sería un símbolo, el pistoletazo de salida del renacimiento de la ciudad, una prueba de que nos tomamos en serio lo de ser capital y lo que ello conlleva, y que por fin miramos un poco mas allá.
Es el momento de un nuevo impulso, ni podemos vivir de la inercia del turismo que nos toque en suerte, ni de las migajas de la capitalidad administrativa. Hay que proyectar un futuro a lo grande, con la participación, la complicidad y el entusiasmo de todos, y, cuando digo todos, me refiero a todos los extremeños. Extremadura necesita una capital que sea una referencia clara, fuerte, y la industria cultural es una apuesta muy interesante para esa esperanza de futuro.
Evitemos la precipitación ante la presión de los acontecimientos y meditemos seriamente la decisión, incluso contemplando la ejecución del proyecto en distintas fases: una inicial para la parte comercial y otra posterior para la cultural, de manera que ganemos el tiempo necesario para un estudio preciso de lo que conviene hacer.
Quizás lo cortés sea el reconocimiento personalizado de los valores de nuestros ilustres artistas, pero lo valiente es lograr que la grandeza de la ciudad, y su reconocimiento externo, sea la consecuencia de la suma, del consenso, del esfuerzo de la convivencia, de la generosidad y la inteligencia de todos.
Y, ya se sabe, lo cortés no quita lo valiente.

22/10/2007

# 014


El alcalde, Ángel Calle, no pudo resistirse ante la insultante presencia de una inocente bolsa de gusanitos que interrumpía la mirada en medio de una sala de exposiciones impoluta, y ante a una comitiva que desvió la atención hacia otros asuntos.
No había prensa alguna en esos momentos, así que el acto le salió de sus adentros y, a pesar de ir acompañado de relevantes cargos políticos estatales y autonómicos, no le tembló el pulso en agacharse y recorrer la distancia que separa la mirada del suelo.
Este "joven profesor" que tenemos por alcalde es un "viejo zorro" –en el mejor de los sentidos— de la política, y su larga espera hasta conseguir la Alcaldía supongo que le habrá servido para desarrollar un estilo de gobernar que encaje con su personalidad, que trascienda el constante mimetismo con el que afrontan los administradores la forma de hacer las cosas, reflejarse en lo ya hecho, reproducir una política en serie, distanciando cada vez más los rasgos distintivos de los pueblos para convertir lo diferencial en global, en anodino.
Su decisiva apuesta por la mujer en las tareas de gobierno no parece consecuencia de asuntos de paridad y puede que sea una señal de esa esperanza de singularidad. Por número y por peso específico de las tareas encomendadas, la superioridad femenina es muy significativa.
Y esto me gusta: un alcalde, un hombre, que apuesta tan claramente por el buen hacer femenino, tiene que ser alguien inteligente y con una visión personal de la realidad.
Casi en silencio, el tesón, la fuerza y la sensibilidad de las mujeres han mantenido en pie a los pueblos, especialmente en los tiempos de crisis. Situadas al frente o en la retaguardia, ellas, las reinas de este hormiguero, han marcado siempre el compás con el que los engreídos zánganos desfilan ante su mirada.
Y este alcalde —licenciado en Historia— lo sabe, sabe que la historia es y será eternamente femenina.

15/10/2007

# 013


El alba, contemplada desde una habitación de hospital, desde cualquier hospital del mundo, sabe a vida nueva, a esperanza, después de una interminable noche de vigilia e incomodidades junto al familiar enfermo.
El alba nos devuelve al mundo y este se nos antoja espléndido, generoso, hasta hermoso.
Pero al alba le siguen las horas y las luces duras del mediodía, las horas de las chicharras, la lentitud de la tarde que poco a poco anuncia la llegada del crepúsculo. Y de nuevo la noche que vuelve para llenar de negro la espera, la reflexión, el sarcasmo de las habas que se cuecen en todas las familias, a fuego lento, con la parsimonia del rencor acumulado, amenazante, intransigente e interesado.
Y en el útero negro de la espera del nuevo alba te preguntas mil veces por el sentido de las cosas, por la verdad de lo que parece fraterno y sólo es ficción interminable, cínica personalización esperpéntica de un cariño sin estreno.
Desde los medios de este ruedo, negro e inmenso, citas al toro de los sentimientos para que ahonde con sus pitones en las heridas que dejaste al descubierto.
El alba vuelve a limpiar el sudor espeso, las lágrimas cristalizadas que la noche dejó caer sobre los silencios en los que se envuelve la compañía del familiar enfermo, de la viejita, que desea un rincón de cariño y tranquilidad, alguien que le sujete el amor de su mano abierta y le haga agradable la última espera. Pero la ingratitud se apodera de las respuestas, el egoísmo apaga todas las luces del alba y convierten dicha espera en un infierno lento.
Así las cosas, uno tiene que cerrar los ojos, abrir el corazón, agarrarse fuerte las entrañas y apostar por el amor para poder dormir la espera sin pesadillas de egoismos ciegos e inútiles, sin el remordimiento de los besos que nunca distes a tiempo.

08/10/2007

# 012


El desahucio de las palomas', “buena película”, que diría mi amigo Simón.
Repasando la secuencia de fotografías que documenta la demolición de la antigua factoría de Carcesa, observo gran cantidad de puntos oscuros que supongo manchas de polvo en el sensor de la cámara –todavía la tecnología sólo es pulcra en las entrañas de los sofisticados laboratorios–
Aumento la imagen para retocar dichas manchas y descubro que son cientos o miles, pero no se tratan de puntos sino de palomas que huyen asustadas por la explosión y la polvareda.
Nadie les avisó de lo que se les venía encima, de lo que se les desplomaba bajo el vuelo. Ningún juez entregó orden alguna. Nadie pensó en un hogar alternativo, paga o subvención que les aliviara del problema de quedarse en la calle, en pleno firmamento, sobrevolando los futuros lujosos adosados.
Y es que a las palomas de los sueños les cortan las alas desde bien jóvenes para que sólo los recuerdos adquieran sentido cuando se observen desde lo alto o en la lejanía, desde la distancia del tiempo imposible.
De entre tantas palomas, sólo una destaca en este ‘11-S’ doméstico y salvaje de destruir todo rastro de lo que fue, en favor de las nuevas formas de seguir haciendo lo mismo, de continuar con la costumbre inamovible de que sólo los pudientes o los míseros tengan la capacidad de conservar en pie las referencias que les advierten de su condición, de sus emociones almacenadas, unos para el disfrute y los demás para la desesperación.
En medio, la zona cero de la clase media que enriquece a los unos y mantiene la imposibilidad de los otros con su labor de hormigas silenciosas, de amodorradas cigarras sin canción aparente.
Por eso, las palomas están perdidas ante la descomunal polvareda de desconciertos que a diario se levanta en cualquier rincón desafortunado de la existencia. Por eso, esta solitaria paloma cruzará océanos y mares para depositar el mensaje que dejó olvidado alguien entre los escombros de la vieja factoría. Por eso, sólo por eso.

24/09/2007

# 011


Trecenario de Santa Eulalia. Lunes día 17 de septiembre, 20,45 h. El templo de Santa Eulalia está rebosando de gente. Nada extraordinario, aparentemente, si no fuera porque el noventa y nueve por ciento de los asistentes son mujeres.
"La Iglesia Católica afirma que Dios queda fuera de los géneros masculino o femenino, porque no es un ser humano, sino divino. Si en muchas ocasiones se le ha representado como un hombre, se debe a las limitaciones del arte" (http://www.opusdei.es/art.php?p=10391) .
Ellas están fuera de toda norma, fuera de toda representación. Son los pilares sobre los que pivotan el entramado social que el homo sapiens ha desarrollado durante miles de años de existencia.
Pero ¿a qué acuden al templo las mujeres? Al lugar en el que un hombre, vestido con ricos ornamentos, proclama las virtudes de una —otra— mujer convertida en mártir y santa?
Las religiones están llenas de misterios y de ministros, de hombres que intermedian entre lo terrenal y lo celestial, como árbitros de un hipotético partido entre lo imaginado y lo real, entre lo sensible y lo tosco, entre cándidas vírgenes y matronas agobiadas por el peso de la dieta o los ronquidos cerveceros del pariente.
¿Las mujeres rezan en el templo con la misma necesidad que el hombre vocifera en el campo de fútbol insultos al árbitro?
¿Las mujeres baten el abanico contra su pecho al mismo compás que el marido ingiere cubatas domingueros?
¿Las mujeres se acicalan de la misma forma que su canijo luce chándal y carro en el lavadero automático?
Para el hombre el misterio de la eucaristía, el misterio de la resurrección, no son nada comparado con el misterio del mundo de la mujer.
Por eso la mujer acude al templo, a recrearse en el misterio; el hombre ya tiene el suyo en casa.
Y así, entre misterio y misterio, vamos procreando con la esperanza puesta en el cupón, las quinielas y la lotería ('joé' más misterios).